La vida sexual de un hombre común

Es el diario acontencer de la sexualidad de cualquier hombre: tu vecino, tu jefe, tu compañero de clases...hasta tu novio o esposo.

viernes, febrero 24, 2006

3 Semana

Pues ya vamos en la tercera semana del proyecto, ya casi un mes, y creo que las cosas van viento en pompa, los besos en los labios ya son la norma y no la excepción y cuando no viene pintada con mucho lapiz los besos son un poco más largos de lo habitual (por eso de o mancharme ni despinatarla).
El siguiente paso ha consistido en que cada que platicamos estando solos le toco la pierna y se la acaricio, los primeros días muy cerca de la rodilla y en este momento de la semana (viernes) ya he repasado sus muslos; mienstras hago esto seguimos platicando como si no pasara nada. He omitido el proceso cuando trae falda pero la siguiente semana también lo har´ñe cuando venga así.
El plan sigue:

Un hombre común

lunes, febrero 13, 2006

2 semana

El plan para esta semana es saludarla con un beso en los labios, un beso de piquito rápido y silencioso, este día ya lo he iniciado y no obtuve rechazo, les seguire contando.

Un hombre común

Juegos

Algunos me han preguntado porque no solamente me cojo a alguna compañera y ya y creo que la respuesta esta en los juegos, esos juegos que te dejan con la verga parada todo el día solo recordando el momento más excitante, la situación más cachonda, así que quiero seguir jugando.

Un hombre común

Avances: 1 Semana

Pues con la novedad de que el plan va viento en pompa, toda la semana de incicio le fui dando pequeños besos cada vez más cerca de los labios, incluso el viernes y sábado de esa semana ella ya me iba a buscar a la oficina para despedirse, es decir, ella se dio cuenta claramente que las pocas ocasiones en las que nos encontramos en los pasillos y nos saludamos o despedimos el beso era normal, pero si estabamos solos (tengo la costumbre de visitar cada oficina y saludar a los pocos empleados de la compañía) entonces el beso era muy cerca de sus labios; estos dos ultimos días ella me busco para despedirse en mi oficina y yo le di besos ya en la comisura de los labios. Es decir, en estas ultimas ocasiones, la que buscó el encuentro fue ella y no yo, además de que nunca rechazo el acercamiento de nuestros labios, así que estoy seguro que voy por buen camino.

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